PARATUBERCULOSIS

La paratuberculosis, también conocida como enfermedad de Johne, es una enteritis crónica regional que afecta a rumiantes causada por la subespecie paratuberculosis de la bacteria Mycobacterium avium (MAP). Es endémica en todo el mundo y afecta tanto a la industria cárnica como a la láctea. Esta enfermedad se presenta de forma silenciosa, con períodos largos de incubación y una etapa subclínica, en la cual los síntomas no son visibles.

ESPECIES AFECTADAS

Bovinos

Ovinos

Caprinos

Aunque es principalmente una enfermedad de rumiantes y afecta a especies salvajes como ciervos, corzos y bisontes, también se han registrado casos de infección en conejos silvestres y sus depredadores. Éstos, junto con los rumiantes salvajes, podrían actuar como reservorios, contribuyendo a la propagación del agente patógeno en el medio ambiente.

FACTORES DE RIESGO

Los rumiantes de menos de 6 meses de edad corren el mayor riesgo de infección por paratuberculosis, aunque puede producirse a cualquier edad si se dan los factores adecuados.

Reemplazo de animales

Se debe evitar la introducción de animales de reemplazo sin controles sanitarios previos.

Contaminación ambiental

Ciertas condiciones como la naturaleza del suelo, las zonas sombrías, los prados fríos y húmedos con agua estancada y los suelos ácidos o carentes de fósforo y calcio, favorecen la persistencia de M. paratuberculosis en el ambiente.

Higiene y hacinamiento

Una elevada concentración de animales y una higiene deficiente de los equipos e instalaciones favorecen la concentración de patógenos.

Edad del animal

Los animales jóvenes son muy susceptibles a la contaminación, que puede darse a través del medioambiente, de las ubres sucias de sus madres, del calostro o directamente en el útero.

Carencias nutricionales

A menudo vinculadas a la producción de alimentos para el ganado en suelos pobres, lo que contribuye a empeorar la inmunidad del animal.

Susceptibilidad genética

Ciertas razas de rumiantes son mucho más susceptibles a la infección que otras.

TRANSMISIÓN DE LA PARATUBERCULOSIS

Agente causante

La paratuberculosis es causada por Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis, una bacteria con una gran resistencia. Los ambientes fríos y sombreados son ideales para su supervivencia, y persiste durante muchos meses en pastos húmedos, estanques y heces.

Su gran resistencia se ve disminuida en suelos con alto contenido en calcio o en suelos básicos, y es sensible a los rayos UV, la desecación y el calor.

Contagio por MAP

La principal característica de esta enfermedad es su largo periodo de incubación. El contagio suele producirse a una edad temprana, pero los primeros síntomas aparecen hasta 2 años tras de la infección, generalmente tras el primer parto en caso de hembras reproductoras.

La materia fecal es la principal fuente de contagio, y su excreción puede comenzar hasta 18 meses antes de la aparición de los síntomas, o incluso puede darse en animales que nunca muestran síntomas. La enfermedad puede contagiarse a otros animales durante la fase subclínica, aunque los síntomas no sean perceptibles.

  • Transmisión oral: Se produce a través de alimentos, tierra, agua, leche y calostro contaminados con la bacteria.
  • Transmisión transplacentaria: Entre el 20 y el 40% de las vacas clínicas infectarán a su feto en el útero.

Las vía de transmisión más importantes son el entorno en lugares interiores, seguida de la transmisión in utero. La segunda vía de transmisión más importante durante los primeros cuatro años es entorno local. Al contrario de lo que se suele pensar, el calostro y la leche son vías de transmisión menores.

Prevalencia de la paratuberculosis en el mundo

La enfermedad de Johne está presente en todo el mundo. Se han realizado muchos estudios en diversos países para evaluar su extensión y se ha estimado que más del 20% de los rebaños y manadas están infectados. La prevalencia puede superar el 40% incluso en los países con una industria ganadera muy desarrollada.

En los rebaños lecheros, se ha llegado a obtener una prevalencia de la MAP superior al 50% en países con sistemas de cría intensiva. En Estados Unidos, se cree que aproximadamente la mitad de los rebaños lecheros pueden estar contaminados.

La subnotificación y subestimación de la prevalencia son frecuentes, y muchos países desconocen la verdadera incidencia de la paratuberculosis en la industria nacional.

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA PARATUBERCULOSIS

El desarrollo de los síntomas depende en gran medida de una serie de factores, como la edad en el momento y nivel de la infección, el nivel de infección, el lugar donde se encuentra el animal y las condiciones de cría y alimentación. Las formas subclínicas son las más frecuentes y se dan sobre todo en explotaciones bien gestionadas y con una buena alimentación.

  • Diarrea

  • Problemas reproductivos como abortos e infertilidad

  • Debilidad generalizada
  • Menor producción de leche

  • Pérdida de peso progresiva

  • Mayor susceptibilidad a otras enfermedades infecciosas como mastitis o metritis.

PÉRDIDAS ECONÓMICAS DERIVADAS DE LA PARATUBERCULOSIS

MUERTE DE LOS ANIMALES

Las pérdidas pueden ser directas e indirectas, y penalizan tanto a los ganaderos tradicionales como a los criadores. En general, se estima que el impacto económico de la pérdida de producción es de 100€ por animal y año, aunque la cifra puede variar bastante dependiendo del país.

Costes directos

  • Muerte de los animales infectados y costos de reemplazo: Puede ser debido a la misma enfermedad o por sacrificio del animal infectado. El valor del sacrificio para vacas infectadas puede ser de 20 a 30% menor que el de vacas no infectadas, y en muchos países está prohibido llevar un animal enfermo de paratuberculosis al matadero. Al mismo tiempo, al aumentar los sacrificios de animales, estos se deben reemplazar con más frecuencia, incrementando los costes.
  • Menor producción de leche: Estudios indican que la paratuberculosis puede reducir la producción de leche entre 500 y 1,400 kg por vaca por lactancia.
  • Menor producción de carne: Las vacas seropositivas pueden pesar entre 21 y 58 kg menos que los animales sin la enfermedad.
  • Incremento en los costos de diagnóstico: Si se detecta un animal paratuberculoso en el rebaño, se debe continuar haciendo diagnósticos periódicos para controlar el estado de los demás animales, lo que aumenta los costos.
  • Una disminución de la vida productiva: En animales infectados y con signos clínicos, se reduce al 50 % de la expectativa de vida productiva normal.
  • Disminución de la fertilidad: La paratuberculosis puede dar lugar a problemas reproductivos que aumentan los periodos entre partos.

Costes indirectos

  • Propensión a ser susceptible a otras enfermedades: Desde la aparición de los signos clínicos la condición corporal de los animales afectados se deteriora, haciéndolos más vulnerables a otras enfermedades que aumentarán los costes veterinarios por animal.
  • Restricciones comerciales: En algunos países se exige que la venta de animales y productos derivados sean de animales sanos, descartando todos aquellos positivos en MAP.
  • Implicaciones potenciales para la salud pública: Aunque no hay un vínculo probado entre MAP y la enfermedad en humanos, la percepción del riesgo puede llevar a una reducción en la demanda de leche.

Costes de la paratuberculosis en el mundo

  • Estados Unidos: La reducción en la producción de leche debido a la infección por MAP se estima que resulta en una pérdida anual de 187 millones de euros (200 millones USD). El costo en rebaños positivos se estimó en 93€ por vaca (100 USD), elevándose a los 187€ (200 USD) en los casos clínicos.
  • Reino Unido: En 2004 el costo promedio de la paratuberculosis por animal por año es de 30€ (32 USD) para ganado lechero y 20€ (21 USD) para ganado de carne.
  • Irlanda: En 2006 se obtuvo que la incidencia de paratuberculosis en el ganado disminuía el margen de beneficio por vaca entre €168 y €253 (aproximadamente 210-316 USD)
  • Otros países: Las pérdidas totales anuales por vaca en rebaños infectados estimadas ascienden a 28€-54€ (30-58 USD) en Australia, 32€ (34 USD) en Canadá y hasta los €234 (250 USD) en Francia.

ETAPAS DE LA PARATUBERCULOSIS

El curso clínico de la paratuberculosis puede dividirse en tres fases:

 

Fase inicial

Se produce al final del largo periodo de incubación. El animal tiene mal aspecto, con una pérdida de peso notable. La diarrea es ligera o inexistente y se conserva el apetito. Puede haber fases de remisión de duración variable. En esta fase, que puede durar varios meses, la excreción bacilar ya es intensa.

 

Segunda fase

Se produce con mayor frecuencia en las hembras después del parto. El animal sufre una diarrea intensa y continua, su abdomen está duro y la pérdida muscular es rápida. Esta fase puede durar de dos a seis meses.

 

Fase terminal

La diarrea continua de la fase anterior produce una desnutrición que alcanza un grado extremo. Aparecen la anemia y edemas caquéctico, que conducen al animal a la muerte.

Por cada animal con signos clínicos puede haber
hasta 25 animales infectados
¿CÓMO CONTROLAR Y PREVENIR LA PARATUBERCULOSIS?
Prevención: La mejor solución

El control de la paratuberculosis representa un desafío significativo para los ganaderos y veterinarios. Es crucial combinar un método de diagnóstico adecuado con medidas de bioseguridad y vacunación para controlar y eventualmente erradicar la enfermedad en los rebaños. La dificultad radica en su largo período de incubación y la continua eliminación de bacterias a través de las heces, incluso en animales asintomáticos.

El tratamiento debe estar contraindicado ya que, aunque disminuya los síntomas, la bacteria continúa siendo eliminada a través de las heces, propiciando su propagación y la contaminación del medio ambiente.

Control

Aunque la tuberculosis bovina, una infección micobacteriana más conocida, ha sido controlada con éxito en numerosos países, la paratuberculosis sigue siendo un problema sin resolver. La educación de los productores y las recomendaciones sanitarias para la compra de animales son fundamentales dentro de los programas de control, y además son medidas de bajo costo.

Control del estado sanitario de los animales de reposición: Deben tenerse en cuenta los resultados microbiológicos y serológicos de todos los animales nuevos, así como conocer los antecedentes de paratuberculosis del rebaño de origen antes de introducirlos en la explotación.
Evitar el contacto entre animales jóvenes y adultos infectados: Se debe airlar a los animales recién nacidos de las fuentes de contaminación fecal, proporcionar calostro de vacas no infectadas y reemplazar la leche con un sustituto de leche o leche de hembras sanas. El manejo de los terneros y los animales jóvenes debe hacerse por separado de los adultos y solo deberán compartir pastos e instalaciones a partir de un año de edad.
Mantener unas buenas condiciones de higiene y bioseguridad: Es esencial lavar a fondo todo el equipo, los bebederos, los comederos y los suelos con agua a presión y detergente, y aplicar desinfectantes adecuados. La sala de partos debe limpiarse y desinfectarse periódicamente.
Selección genética de animales resistentes a la infección: La enfermedad de Johne tiene un importante componente genético. La cría de los animales más resistentes puede ayudar a prevenir su propagación.
Control del estiércol: El almacenamiento y la eliminación del estiércol deben estar perfectamente controlados en la explotación y no debe esparcirse en las parcelas que albergan bovinos de menos de un año.
Alimentación adecuada: Debe procurarse una dieta equilibrada que fortalezca el sistema inmunológico de los animales.

Diagnóstico

Debido a que la enfermedad es subclínica en la mayoría de los animales, resulta difícil diagnosticarla por medio de la evaluación de signos y síntomas. En la etapa de incubación o subclínica, se deben usar pruebas diagnósticas de PCR y/o ELISA. Para los animales con paratuberculosis clínica, se puede realizar un cultivo bacteriano de muestras fecales, que además permite clasificar el nivel de infección.

Bacterioscopia o cultivo fecal: Consiste en visualizar MAP en las heces mediante tinción. Su baja sensibilidad y especificidad hace que se recomiende en combinación con la serología y complementada con PCR. En ningún caso debe utilizarse para examinar animales asintomáticos.
PCR: Detecta la presencia de ADN específico de MAP en las heces. Es rentable, sensible, rápida y capaz de detectar animales en una fase temprana de infección, antes de la aparición de signos clínicos. Sin embargo, tiene un margen de error amplio.
ELISA: Detecta anticuerpos contra MAP. Es sencillo, rápido, rentable, específico (97-99% de precisión) y automatizable, ideal para el control de la paratuberculosis. No se recomienda en animales menores de 18 meses debido a la aparición de anticuerpos con retraso. Se utiliza para complementar bacterioscopia y PCR en casos clínicos. Estas pruebas son útiles para detectar animales infectados, pero ineficaz cuando no se aplica junto con otras medidas de control. Estas medidas de diagnóstico suelen ir acompañadas del sacrificio del animal infectado, ya que no existe una cura para esta enfermedad y el animal continúa excretando las bacterias al medioambiente, pudiendo extender más la enfermedad en el ganado.

Vacunación

Hasta la fecha, el control de la infección mediante medidas preventivas como la mejora de la higiene y manejo, la realización de pruebas y el sacrificio de los animales positivos, aunque ha ayudado a reducir la propagación de la paratuberculosis, no ha dado los resultados esperados.

La vacunación es una estrategia muy rentable, ya que su coste no es muy elevado en relación al beneficio que produce. La vacunación contra la paratuberculosis reduce los riesgos de contaminación microbiana y previene los signos clínicos, disminuyendo las pérdidas económicas derivadas de estos. Las estrategias de vacunación se han aplicado ampliamente en ovejas de diferentes países con gran éxito. Se recomienda la vacunación de los animales jóvenes (menores de 1 mes).

El principal inconveniente de la vacunación es que puede interferir con el diagnóstico serológico de las infecciones por paratuberculosis y tuberculosis. Sin embargo, una modificación de la intradermotuberculinización única, la intradermotuberculinización comparativa, podría resolver el problema de las interferencias en la gran mayoría de los casos.


Esta prueba consiste en la inyección intradérmica simultánea en dos sitios diferentes de tuberculinas de Mycobacterium bovis y Mycobacterium avium. Una mayor reactividad a la tuberculina aviar indica infección o vacunación con micobacterias de tipo aviar y permite descartar la infección tuberculosa de mamíferos.

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DR. RAMON A. JUSTE

Investigador en el instituto de investigación NEIKER

El Dr. Ramón A. Juste obtuvo su licenciatura en Veterinaria en la Universidad de Zaragoza en 1979 y el doctorado en la misma universidad en 1990. Comenzó su carrera como investigador en el instituto de investigación NEIKER (antes SIMA), donde ha sido Director-Gerente del SERIDA desde 2015.

Participó en las primeras descripciones de varias enfermedades que no habían sido oficialmente reportadas en España, como la paratuberculosis bovina,
besnoitiosis, paraqueratosis hereditaria en terneros, oslerus rostratus en gatos, y otras. También ayudó a establecer un servicio de diagnóstico veterinario que luego se convirtió en el modelo para otros en España. Ha publicado más de 200 artículos científicos y tiene un índice h de 40 según la WOS.

Hablamos con él para que nos cuente más sobre la paratuberculosis y cómo podemos prevenir y controlar su aparición.

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